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si es amor que sea de cine

TRECE PELÍCULAS DE AMOR CON ESPERANZA

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

Cuando desde el amor a uno se le pide, uno responde con amor. De repente tuve la sorpresa de que se me pidiera que escribiera algo especialmente esperanzador en este blog. He pensado en señalar trece películas que yo tenga en la videoteca –en específico de ésas que atesoro y he logrado reunir sobre el tema del amor; no todas en DVD ni en castellano y/o subtituladas–. Y que sean películas que, más allá o más acá de sus significaciones y valores cinematográficos, se expresen sobre el amor de la pareja con optimismo, cuyo argumento, cuyo final, cuyo mensaje más predominante reafirmen la esperanza en que el amor de la pareja es posible y lo ha sido en todas las épocas y sociedades, no obstante, las tantas y diversas dificultades a enfrentar.

De las que ya he mencionado en Si es amor que sea de cine, apunto ante todo Mañana lloraré[1], no solamente por la influencia que ha tenido sobre mi formación y mi vida, y por la presencia de mi actriz preferida, Susan Hayward, sino porque su conclusión es, desde la solidaridad del otro y desde la transformación de un ser humano, un canto a la esperanza.

Y registro para destacarla Tú y yo[2] (Algo para recordar), la versión con Deborah Kerr y Cary Grant, y donde el personaje caracterizado por Cathleen Nesbitt y la propia actriz tanto decisivo aportan, aunque debo reiterar que, como respecto a casi todas, desde mi visión del mundo cuestiono muchas de sus características y de sus valores, y que lo que extraigo, teniendo en cuenta el momento de desarrollo humano y la complejidad humana, social de la comunicación y las relaciones en cada época, es el aliento que estas películas expanden, la sensación de esperanza que trasmiten, sus resultados de ilusión, de confianza, de comprensión, de amor en suma.

Y refiriéndome a Cathleen Nesbitt, extraordinaria actriz de reparto, entre las películas en las que aparece en los años cincuenta esta anciana memorable se encuentra Creemos en el amor[3] (Tres monedas en la fuente) –con un argumento ubicado en Roma y unos protagonistas corales–, que igual he mencionado antes en este blog, y que también anoto entre las que ahora selecciono.

Referida en este blog, y con la que tengo aún más profundas divergencias en cuanto a visión del mundo que con Tú y yo, me es imposible no elegir La colina del adiós[4], con Jennifer Jones y William Holden, porque, a pesar del lastre de sus postulados y, mucho, de la presencia trágica de la muerte, es un canto al amor y a la fuerza confortadora del tiempo compartido y de sus permanencias.

Como en toda mi infancia el cine que vi fue norteamericano, y como sigue siendo el predominante en las pantallas del mundo occidental, éste tendrá una gran presencia en la selección. Y esta afirmación me hace recordar una extraordinaria película –que no consignaré en este listado porque no la poseo y no puedo volver a verla a lo largo de escribir este texto–, inscripta en otro universo y trascendencias: Estación para dos (URSS, 1982; Una estación de tren para dos, Una estación para los dos), con Liudmila Gúrchenko y Oleg Basilashvili, actuada también por el sin par Nikita Mikhalkov, uno de los filmes más esperanzadores que conozco.

Para seguir apelaré al orden cronológico de realización al mencionar las seleccionadas. De las cuatro que he distinguido hasta este instante, todas de la década del cincuenta, dos son melodramas puros y duros, bordeando la tragedia: Mañana lloraré y La colina del adiós, y otra, también, Tú y yo, aunque con menos intensidades dramáticas, mientras Creemos en el amor tiene más elementos de comedia –tendría que volver a verla completa para firmar una categorización más absoluta.

Toca el turno pues a otras cuatro de los dorados cincuenta: Sabrina[5], Picnic[6], En una isla tranquila al sur (Verano de amor)[7] y Con faldas y a lo loco[8] –por fortuna no faltan dos comedias, aunque de muy diferente gradación humorística, porque las otras, la segunda y la tercera de estas cuatro, son un melodrama.

Mencionar a Sabrina –suerte de idealizado cuento de hadas narrado con humor– es de nuevo una concesión en lo ideológico, que explico desde el encanto y la maestría de sus actores principales: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, y desde otras inferencias que pueden hacerse de su conclusión más allá de los ámbitos económicos de la pobreza y la riqueza. Picnic, con Kim Novak y William Holden –dado lo reiteradamente que aparece en la selección podría pensarse que Holden era mi actor favorito en los cincuenta, pero no, era Montgomery Clift–, y en especial con una inconmensurable Rosalind Russell, deviene una apuesta por la capacidad de riesgo y por la autenticidad. Verano de amor (título más adecuado y con el que la vi en mi infancia) reúne amor maduro, amor juvenil, negaciones que buscan su afirmación y un tema musical de una belleza y una energía vivificadoras. Mientras Con faldas y a lo loco es un divertimento delirante, a ratos farsesco, que se ubica en los años veinte, con Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon en sus mejores instantes, y un George Raft en el reparto que, por segundos, los supera.

De los sesenta, la francesa Vivir para vivir[9] (Vivir por vivir) –y ésta es para mí de nuevo una concesión tal que me resulta difícil creerme que la distingo–, con Annie Girardot –una de mis preferidas–, Yves Montand y Candice Bergen –con la que durante una de mis giras estuve dialogando en el Aeropuerto de Santiago de Cuba, ella como de incógnito, en los años setenta o en los ochenta, sobre films en los que había intervenido–. Película en la misma línea, por ejemplo, de la anterior en el tiempo Una cierta sonrisa (sobre la novela de Françoise Sagan; que no he conseguido volver a ver) sobre matrimonio que envejece y hombre que no es congruente ni consistente como pareja, pero donde todo se resuelve en positivo dado que se trata de un melodrama y no de una tragedia.

De los ochenta, la norteamericana, insertada en lo fantástico, que me fascina argumentalmente: En algún lugar del tiempo[10] (Pide al tiempo que vuelva) con Jane Seymour y Christopher Reeve, sobre lo inconmensurable de la concepción del amor. Y la alemana Sugarbaby[11] (Zuckerbaby) –de nuevo una comedia; que, con Estación para dos, primero, y Mañana lloraré, pertenece más a mi prisma–, con Marianne Sägebrecht y Eisi Gulp, historia de un flechazo desaforado que se convierte en una historia de amor.

Por último y para no entrar en el Siglo XXI, de los noventa apuesto por la irlandesa Juego de lágrimas[12], con Stephen Rea, Jaye Davidson, Forest Whitaker, una oda a la diferencia, a la fuerza del amor y a lo mejor de la condición humana, que con Sugarbaby, y, en cierta medida, con Con faldas y a lo loco me permite, por distintas razones, incluir un mayor espectro respecto a la pareja posible. Y por la inglesa norteamericana Notting Hill[13], con Julia Roberts y Hugh Grant, si bien sin profundidades de excepción, sí una ficción de amor eficaz, encantadora, entrañable.

El amor es un trapecio de la esperanza.


[1] Mañana lloraré (I’ll Cry Tomorrow, EE.UU., Metro Goldwyn Mayer, 1955, 117 minutos, B/N). Director: Daniel Mann. Guión: Helen Deutsch, Jay Richard Kennedy, basado en el libro de Lilian Roth, Gerold Frank, Mike Connolly. Protagonista: Susan Hayward. Destacan además: Jo Van Fleet, Richard Conte, Eddie Albert, Don Taylor, Ray Danton. Juraría que la vi por primera vez en el Cine Guerrero, de Camagüey, por azar cuando mi padre me llevo a ver alguna película de acción –entonces solían exhibirse juntas dos películas–, y por segunda vez, más o menos treinta años después, en una plaza de Monterrey, en 1987, tembloroso, emocionado. Ver la primera entrada de este blog.

[2] Tú y yo (An Affair to Remember, EE.UU., 20th Century Fox, 1957, 115 minutos, color). Director: Leo McCarey, que realizó este remake de su Tú y yo, 1939, entonces con Irenne Dunne, Charles Boyer. Guión: Delmer Daves, Leo McCarey. Protagonistas: Deborah Kerr, Cary Grant. Destacan además: Cathleen Nesbitt (excelente, puede vérsela además, por ejemplo, en Mesas separadas, de nuevo junto a Deborah Kerr, como antes en Creemos en el amor / Tres monedas en la fuente, 1954; el personaje de la anciana más tarde lo caracterizó Katherine Hepburn), Richard Denning. Nominaciones, Oscar: 4. Otra película a la que, sin dejar de enjuiciar buena parte de sus valores, sigo volviendo a ver. En España puede conseguirse en DVD.

[3] Creemos en el amor (Three Coins in the Fountain, EE.UU., 20th Century Fox, 1954, 102 minutos, color). Director: Jean Negulesco. Guionista: John Patrick (también de La colina del adios). Protagonistas: Dorothy McGuire, Clifton Webb, Jean Peters, Louis Jordan, Maggie McNamara, Rossano Brazzi. Fotografía: Milton Krasner. Música: Víctor Young. Oscar a la mejor fotografía a color. Oscar a la mejor canción. Debo haberla visto en Camagüey. De mi infancia recuerdo mucho la canción, que llegué a tener en un disco de plástico muy a fines de los cincuenta con una vista de la Fontana de Trevi. En España puede conseguirse en DVD.

[4] La colina del adiós (Love Is a Many Splendored Thing, EE.UU., 20th Century Fox, 1955, 102 minutos, color). Director: Henry King. Guionista: John Patrick, guión basado en la novela de Han Suyin. Protagonistas: Jennifer Jones, Willian Holden. Película ganadora de 3 Oscar con la que desde hace mucho, en tanto de lo esencial, estoy en desacuerdo, pero que sigo volviendo a ver. Recuerdo que la vi por primera vez a fines de los cincuenta en el Cine Avellaneda, en Camagüey, grande y de tablas, y que la reponían con frecuencia y yo regresaba. Y como en cuanto a muchas otras de los cincuenta, la emoción de reencontrarla en Madrid en DVD...

[5] Sabrina (EE.UU., Paramount Pictures, 1954, 113 minutos, blanco y negro). Director: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder, Samuel Taylor, Ernest Lehman (sobre la obra teatral de Samuel A. Taylor: Sabrina Fair). Protagonistas: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden. Destacan además: Martha Hyer, John Williams. Fotografía: Charles Lang Jr. Música: Frederick Hollander. Nominada a seis, obtuvo: Oscar al Mejor Vestuario en Blanco y Negro. No la vi en mi infancia, debo haberla visto por primera vez en Madrid ya en este Siglo XXI. En España puede conseguirse en DVD.

[6] Picnic (EE.UU., Columbia Pictures Corporation, 1955, 115 minutos –la original; 113 en DVD–, color). Director: Joshua Logan. Guionista: Daniel Taradash (sobre una obra del dramaturgo William Inge). Protagonistas: Kim Novak, William Holden. Destacan además: Rosalind Russell, Susan Strasberg, Betty Field, Arthur O’Connell. Fotografía: James Wong Howe. Música: George Duning. Nominada a seis, obtuvo: Oscar al mejor montaje, a la mejor dirección artística color. Es una de las películas vistas en mi infancia, en Camagüey, a la que llegó precedida de una gran publicidad por lo desacostumbrado por entonces de su erotismo. En España puede conseguirse en DVD.

[7] En una isla tranquila al sur (A Summer Place, EE.UU., Warner Bross Pictures, 1959, 130 minutos, color). Director y guionista: Delmer Daves (sobre una novela de Sloan Wilson). Protagonistas: Dorothy MacGuire, Richard Egan, Sandra Dee, Troy Donahue. Fotografía: Harry Stradling. Música: Max Steiner. Su tema musical hizo furor por el mundo. En España aún no la he encontrado en DVD.

[8] Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, EE.UU., United Artists, 1959, 119 minutos, blanco y negro). Director: Billy Wilder. Guionistas: Billy Wilder, I. A. L. Diamond (sobre un relato de Robert Thoeren y Michael Logan). Protagonistas: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon. Destaca además: Joe E. Brown (memorable). Fotografía: Charles Lang Jr. Música: Adolph Deutsh. Nominada a seis, obtuvo: Oscar al Mejor Vestuario en Blanco y Negro. En España puede conseguirse en DVD.

[9] Vivir para vivir (Vivre pour vivre, Francia, Les Films Ariane / Les Productions Artistes Associés / Vides Cinematografica, 1967, 130 minutos, color). Director: Claude Lelouch. Guionistas: Claude Lelouch, Pierre Uytterhoeven. Protagonistas: Annie Girardot, Yves Montand, Candice Bergen. Fotografía: Patrice Pouge. Música: Frances Lais. Nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa. En España aún no existe en DVD.

[10] En algún lugar del tiempo (Somewhere in Time, EE.UU, Universal Pictures, 1980,104 minutos, color). Director: Jeannot Szwarc. Guión: Richard Matheson (sobre su novela). Protagonistas. Jane Seymour, Christopher Reeve. Destacan además: Christopher Plummer y Teresa Wright. Puede que la viera por primera vez en México D. F. En España aún no la he encontrado en DVD.

[11] Sugarbaby (Zuckerbaby, Alemania, 1985, 86 minutos, color). Director y guionista: Percy Adlon. Protagonista: Marianne Sägebrecht. Destaca también: Eisi Gulp. Fotografía: Johanna Heer. Música: Dreieier. La vi por primera vez en La Habana, en blanco y negro aunque parece originalmente fue filmada en color. En España no existe en DVD.

[12] Juego de lágrimas (The Crying Game, Irlanda, Miramax, 1992, 113 minutos, color). Director y guionista: Neil Jordan. Protagonistas: Stephen Rea, Jaye Davidson (National Board of Review: Mejor actor novel, nominado al Oscar como mejor actor de reparto). Destacan además: Forest Whitaker, Miranda Richardson. Fotografía: Ian Wilson. Música: Anne Dudley. Nominaciones al Oscar: 6. Oscar al mejor guión original. Entre otras nominaciones y premios. En España, donde la vi en un cine madrileño, puede conseguirse en DVD.

[13] Notting Hill (EE.UU. / Inglaterra, Polygram Filmed Entertainment / Working Title Films, 1999, 124 minutos, color). Director: Roger Michell. Guionista: Richard Curtis. Protagonistas: Julia Roberts, Hugh Grant. Destaca además: Rhys Ifans. Fotografía: Michael Coulter. Música: Trevor Jones. En España, donde la vi en un cine madrileño, puede conseguirse en DVD.

 

 

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