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si es amor que sea de cine

EL AMOR ES UN ROMPECABEZAAS

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

 

En los últimos años he ido reservando sin verlos los DVD de películas que sé duras. Ahora de pronto he visto en un mismo día dos filmes para mí inéditos, los premiados y muy nominados: Lunas de hiel[1] (Bitter Moon en el original) y Happy Together[2] (Felices juntos, sería en castellano); toda una proeza visionarlos tan próximos porque, en efecto como proclaman los ecos desde sus estrenos, han resultado historias desoladoras. Una la he visto en un descanso del mediodía (había comenzado a trabajar muy temprano) y otra ya tarde en la noche. No podría afirmar que son películas sobre el amor tal y como yo he terminado por entenderlo, pero desde luego son filmes, como es conocido, sobre las relaciones de parejas (heterosexuales las de Lunas…; homosexual la de Happy…), el enamoramiento y el deseo, la pasión y el desamor. Nada más y nada menos que sus directores: los famosos Roman Polanski (a quien fílmicamente conozco desde hace décadas y a quien admiro, y definitivamente no admiro porque me es imposible obviar…) y Wong Kar Wai (cuya filmografía desconozco, pero que buscaré en el futuro próximo), y los resultados en mi criterio: casi obras cumbres, en especial Happy Togheter. Películas para ver a solas, y en ningún caso para propiciar que las vea la propia pareja si puede evitarse. “¿Cómo se puede escribir algo así?”, dirán unos cuantos. “Experiencia de vida.”, responderé cuando me lo expresen. Las historias tan escabrosas como éstas, si hay que verlas por formación o por profesión o por cualquier otra razón válida, mejor a solas, y no recomendarlas en absoluto a la pareja en amor. En general no cuento argumentos (y obvio que no revelo desenlaces), por lo que me limito a afirmar que en los dos casos se trata de historias de ni contigo ni sin ti (razón también por las que las uno en un mismo comentario). Historias por tanto desgraciadas, y una desgracia cada una en sí para sus protagonistas. Y por supuesto, cómo no, aprovecho este espacio y vuelvo a condenar los círculos viciosos en las relaciones. Porque de eso se trata aquí, en este espacio de la Red, de hablar de las relaciones humanas, de las más significativas. Happy Togheter culmina haciendo una concesión malabarística a la esperanza, pero no hay que engañarse con el final de Lunas… donde si se tratara de la vida real no habría modo de remontar con calidad la relación, ésa que parece sobrevivir, que no quedar viva. Un trabajo impecable, insuperable el de los actores chinos (descomunal el desaparecido por suicidio Leslie Cheung, recordarlo en Adiós a mi concubina, entre más); y un trabajo de excelencias el de Peter Coyote y Emmanuelle Segnier, y (con menos apariciones) el de Kristin Scott Thomas, que no el de Hugh Grant haciendo otra vez de sí mismo cuando él es… voy a abstenerme de calificar (en recuerdo de lo mucho que me gustan algunas de las películas en que participa: Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill –no pretendo ser exquisito–, por ejemplo). Pero si bien se trata de grandes trabajos de Coyote y Segnier (qué actores con presencias cinematográficas tan desagradables, tanto que me es imposible no referir esto), la única del todo grande en ese reparto es la Scott Thomas. Happy Together tiene componentes de solidaridad que conmueven, mientras que Lunas… es la antología de la deformación y degradación humanas. Y es que Lunas… se ocupa de la degradación en la relación de la pareja, que no del amor. Lunas… es la metáfora y el testimonio de que todo el mal regresa a completar su círculo infinito de nunca acabar. Y uno de sus mensajes, o de las conclusiones posibles desde cada quien, es que no hay que descender las pendientes de los abismos. Porque no pueden subirse. Son pendientes con un único sentido que se dirige inexorablemente hacia cavernas de lo más oscuro. Hay que descontaminar las relaciones amorosas de las deformaciones que el insuficiente, complejo y en mucho aún retorcido desarrollo humano va dejando dentro casi de cada ser. De eso trata Lunas de hiel, de maldad y de contaminación desintegradora, unas que repugnan y entenebrecen como la película. En cuanto al amor: El amor es un rompecabezas que sólo arma y desarma el amor.

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[1] Lunas de hiel (Bitter Moon, Francia, 1992, color, 139 minutos). Director: Roman Polanski. Guionistas: Gérard Brach, Roman Polanski, John Brownjohn sobre novela de Pascal Bruckner. Con: Peter Coyote, Emmanuelle Seigner, Hugh Grant, Kristin Scott Thomas, en los papeles principales; y con Victor Banerjee, Sophie Patel, Patrick Albenque… Fotografía: Tonino Delli Colli. Música: Vangelis. Drama erótico: Película de culto.

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[2] Happy Togheter (Cheun gwong tsa sit / Felices juntos, Hong Kong, 1997, 98 minutos) Director y guionista: Wong Kar-Wai. Con: Leslie Cheung, Tony Leung Chiu Wai, Chang Chen. Fotografía: Christopher Doyle. Música: Danny Chung. Amor, drama homosexual: Película de culto. Premio al Mejor Director: Cannes 1997.

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