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si es amor que sea de cine

SER RESPONSABLE PROTEGE

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

  

Una tarde de soledad física en Madrid, hace unos tres años, pasando de un canal de televisión a otro en un descanso del trabajo, de pronto me hallé frente al expresivo rostro de una mujer, de un personaje –el de una geóloga soltera en torno a los treinta años de edad–, de una actriz, que me pareció fea, incluso de inicio poco atractiva, pero que me impresionó: Después sabría que se trataba de Toni Collette, actriz de culto.

Aquella tarde la película ya estaba muy avanzada y aún así me atrapó y la vi hasta su culminación. A pesar de no conocer toda la historia, el suceso trágico, la tristeza del final, la desolación del personaje principal me sobrecogieron.

Ser responsable protege. Un solo segundo de descuido puede ser el camino hacia la desolación. La desolación es un reclamo de la muerte. En el vacío infinito de la desolación no consigue latir la esperanza. Toda desolación es un aullido.

No sé cómo, y en una de estas cadenas que no son de ámbito nacional, transcurridos unos meses volví a ser espectador de una parte de la película. Busqué el título en una guía televisiva: Japanese Story(1), traducido como Una historia japonesa; también con menos acierto como Historia de Japón; y, deleznablemente, como Una historia infiel.

Al paso del tiempo compré la película para admirarla completa y cuando lo hice quedé por tercera vez sobrecogido por el final, y por todo el horror, el dolor, la culpa, la depresión de la mujer protagonista, y mucho por su amor. Porque en el caso de ella el amor se fue volviendo visible, tangible, cierto. Sentí entonces la necesidad de escribir de Japanese Story, film australiano del 2003, y de recomendarlo, pero el DVD con la película, en el afán de compartirla con otros muy cercanos, resultó extraviado.

El empeño de que yo volviera a tener un video de la película tuvo éxito. Tras una reciente ida al Rastro de Madrid, de tienda en tienda, la atesoré otra vez en un DVD nuevo. Sólo que ya desde antes, junto al deseo de escribir de Japanese Story estaban las muchas dudas acerca de cómo hacerlo, y es que lo último que deseo desde la experiencia alcanzada es exaltar la infidelidad. No se trata de convencionalismos. Se trata en mi caso de valores y de certezas. El amor no debiera inscribirse sino en lo más transparente, en lo más diáfano, en lo más limpio. E igual desde la experiencia, sé que siendo los humanos que somos y no los humanos ideales, y viviendo en el mundo en que vivimos, esto no siempre es posible, no siempre el amor puede surgir en circunstancias coherentes, consistentes, y sí es su aparición en muchas ocasiones producto o expresión de las alienaciones tan latentes en la sociedad.   

Estamos frente a una actriz que ya ha quedado inscripta en la historia de la cinematografía mundial (Toni Collette) y que entrega un muestrario único de sensibilidades, sentimientos, criterios y conflictos; frente a la actuación excelente de un joven actor japonés (Gotaro Tsunashima, sin excesiva suerte posterior) realizada en el contexto de otra cultura; y frente al admirable desempeño de una actriz japonesa (Yumiko Tanaka, de la que en Occidente es imposible hallar datos) capaz de brillar en escenas claves con la protagonista. Hechizantes los tres desde gradaciones. Y estamos frente a una película multipremiada: 23 premios en certámenes nacionales e internacionales.

Reparar en el guión de Alison Tilson que por una parte se ocupa a fondo, desde lo humano individual, del encuentro de dos culturas, de dos clases sociales y de dos vidas distintas y en distintos grados de desarrollo y necesidades, y por otra de lo impredecible de la naturaleza humana y de las relaciones amorosas; en la dirección de Sue Brooks (Australia, 1953) que huye de excesos melodramáticos para culminar asumiendo como género la tragedia y que cuida al máximo cada detalle dimensionando sus significaciones; y en la música de Elizabeth Drake que logra comulguen con armonía elementos de Oriente y de Occidente integrándolos e integrándose a la totalidad.

Es difícil escribir sobre Japanese Story sin revelar demasiado de la película, señalar pues por último que es un film en el que el lenguaje de la mirada, el más poderoso del ser humano, tiene una poderosísima presencia, a veces en sí, a veces a la par del lenguaje del rostro. Ese momento en que ella sentada en la plata descubre las perfecciones del cuerpo de él recién salido del mar. Ese momento en que ella le mira en la cama. Ese momento en que las dos mujeres, la geóloga australiana y la esposa japonesa se detienen con intensidad cada una en los ojos de la otra. E incluso ese momento en que con la geóloga de espaldas, uno ve desde lo captado por la cámara lo que la protagonista ve: el avión que en la pista se marcha, el adiós.

No obstante no habrá auténtico adiós para las tres vidas que centran el argumento de Japanese Story, existencias destrozadas por un segundo enmarcado en un descuido.

 

(1) Una historia japonesa (Japanese Story, Australia, 2003, 110 minutos, color) Directora: Sue Brooks. Guión: Alison Tilson. Protagonista: Toni Collette. Coprotagonista: Gotaro Tsunashima. Destaca: Yumiko Tanaka. Película ganadora de ocho de las diez candidaturas a los Premios del Australian Film Institute; en total 23 premios nacionales e internacionales. En España puede conseguirse en DVD.

 

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