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si es amor que sea de cine

LEALTAD HACIA LA OTRA PARTE DE LA PAREJA

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

 

Me sería muy largo explicar a fondo por qué conozco las películas protagonizadas por Jean Claude Van Damme, como por otros de su especialidad, desde aproximadamente los años ochenta o quizás desde fines de los setenta. Y un número considerable. No ha tenido que ver con un gusto por este tipo de filmes o de actor de la acción por la acción –esto último todavía menos–. En absoluto. Sino, por ejemplo: Con mi hábito en el pasado de ir al cine con frecuencia, de modo sistemático. Ya he contado que desde mi infancia asistía varias veces a la semana. También ha tenido que ver con la accesibilidad económica de las entradas, una por etapas a mi alcance adquisitivo. Con ciudades peligrosas y la programación tan “comercial” de las salas cinematográficas ubicadas en zonas seguras como calles peatonales y/o muy céntricas o en centros comerciales. Con mi tanta necesidad de hacer tiempo entre uno y otro compromiso de trabajo en urbes inmensas y de complicada transportación. Con que en determinadas circunstancias prefiero ver cine bueno, si se puede, y malo, si es el único posible, antes que seguir dándole vueltas en la cabeza a problemas cuya solución no depende de mí. Con que el cine –cada vez en menor grado– de suspense –sobre todo–, o el que se le aproxime, y las novelas policiacas –cada vez en mayor– son casi los dos únicos que me hacen desconectar teniendo en cuenta que, entre otras profesiones –y responsabilidades–, soy escritor y periodista, y, por tanto, por necesidad un ser muy informado, pensante, analizador, reflexivo. Así que como he visto una considerable cantidad de películas de Van Damme a lo largo de unos treinta años puedo decir que en relación a su carrera Assassination Games[1] es otra cosa y muy superior. Lamento no conocer su tan alabada JCVD (obvio que son sus siglas) del que la crítica ha llegado a escribir en Fotogramas “Este juguete posmoderno y crepuscular que es JCVD conquista a todo tipo de público, eleva a Van Damme a la galería de ídolos caídos capaces de reinventarse, y es justo film de culto automático”.

Recomiendo sin dudarlo Assassination Games (rodada en Bucarest, Rumanía, lo que le añade atractivo, por ejemplo visual, para un espectador occidental) por varias razones cinematográficas y, también la recomiendo en lo que a este espacio corresponde, por las dos historias de hombre y de mujer, la de los dos asesinos y, en el caso del personaje que caracteriza Van Damme, la prostituta, y en el del que caracteriza Scott Adkins, su esposa (por cierto interpretada por la hija de Jean Claude, la bellísima –y de certeras presencias en pantalla– Blanca Van Varenbeg). Y antes de seguir señalaré que en este filme Van Damme actúa, además de que físicamente da la talla de su personaje y acciones, que Adkins –más joven y muy eficaz en las escenas de acción, y tanto en las de artes marciales, sostiene su personaje– y que me impresionó Marija Karan en el papel de la mujer maltrada de la calle y no sólo por su deslumbrante físico sino por sus matices emocionales.

Las razones cinematográficas para recomendar la película, además del alto nivel general de actuación, y de ver a otro Van Damme, van desde los tantos momentos de excepción de la fotografía, de sus extraordinarios encuadres, desde el manejo del color que, si bien no original en sus sepias, cercanos al cine en blanco y negro de las primeras películas policiacas, si es efectivo en su creación continuada de las atmósferas, hasta la estructura de este thriller que, si bien no original en su argumento, si tiene un guión suficientemente sólido, de expectación sostenida y en ascenso, y está concebido con elegancia más allá de alguna nota en falso o de algún exceso en su inclusión de la violencia inherente a la trama misma.

En cuanto a las historias de pareja, el auténtico interés de Assassination Games radica en que al final de la película cada personaje, cada asesino a sueldo –pudiera ser que en aras reales de redimirse–, tiene lo que ganó con su lealtad hacia la otra parte de la pareja o de la posible pareja. El personaje que ha sido congruente y consistente en amor tiene su amor y a su amor. Y el que no, tiene su conciencia de culpa. Y su, es probable, desolación. El amor es tanto aroma como tanta lealtad.

 

[1] Assassination Games (EE.UU, Motion Picture Corporation of America (MPCA) / Mediapro Studios, 2011, 100 minutos, color). Dirección: Ernie Barbarash. Guión: Aaron Rahsaan Thomas. Protagonistas: Jean Claude Van Damme, Scott Adkins. Destacan: Marija Karan, Blanca Van Varenbeg, Kevin Chapman. Interviene otro hijo de Van Damme: Kristopher Van Varenberg, que tiene fuerza y resonancias. Fotografía: Phil Parmet. Música: Neal Acree. Atención en el filme a algunas frases de indiscutible lucidez o ingenio dichas por el personaje de Van Damme.

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