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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2010.

NO SE TRATA DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

 

No se trata de crítica cinematográfica. Este blog no es el de un crítico de cine sino el de un ser humano apasionado por el amor. Y por el cine. Y por las películas que de uno u otro modo tratan el tema del amor. Y, por excepción, por cualquier otra manifestación que trate el tema del amor. En especial el tema del amor de la pareja. La pareja ha fundado el mundo en términos humanos.

GOTAS

Hace mucho, mucho, mucho tiempo, un hombre y una mujer se amaron por primera vez. ¿Qué es un hombre? Un hombre es una gota de agua. ¿Qué es una mujer? Una mujer es una gota de agua. Pero un hombre y una mujer juntos no son dos gotas de agua, son el comienzo de un océano.

Éste es, en mucho, el blog de un espectador que pretende algo más que percibir. Que desea iniciar nuevos procesos. Que desea compartir y sobre todo irradiar vivencias y criterios sobre el amor y sobre el amor de la pareja, de cualquier pareja; que pretende llamar la atención sobre películas, y otras acciones, en torno al amor, con el amor como centro, donde el amor en alguna de sus formas destella; películas, o acciones, que le han impactado o motivado de una manera o de otra, o que el mismo autor del blog ha generado.

Quizás los orígenes de este blog hay que buscarlos en cuando un niño pequeño, en la ciudad de Camagüey, en los años cincuenta y en un cine vio de "relleno" una película que lo transformó, Mañana lloraré (1), y que le permitió por primera vez deslumbrarse con la actriz norteamericana Susan Hayward.

"No llores hoy, llora mañana", decía, o era el sentido de lo que decía, el personaje de la madre, interpretado por Jo Van Fleet.

Sí, ya lo intento desde hace tanto tiempo, intentaré llorar mañana, siempre llorar mañana.

 

(1) Mañana lloraré (I’ll Cry Tomorrow, EE.UU., Metro Goldwyn Mayer, 1955, 117 minutos, B/N). Director: Daniel Mann. Guión: Helen Deutsch, Jay Richard Kennedy, basado en el libro de Lilian Roth, Gerold Frank, Mike Connolly. Protagonista: Susan Hayward, monumental, caracterizando a la cantante Lilian Roth (en su proceso de alcoholismo). Destacan además: Jo Van Fleet (siempre descomunal), Richard Conte, Eddie Albert (el mejor de los cuatro actores hombres en papeles principales), Don Taylor, Ray Danton. Película con música de Alex North, en blanco y negro, ganadora de 1 Oscar y con 4 nominaciones. Susan Hayward, Palma de Oro (premio a la mejor actriz) en el Festival Internacional de Cine de Cannes 1956, además nominada al Oscar 1956 y al BAFTA Film Award 1957. Entre más: En Madrid pareciera que demoró en verse, quizás se estrenó en 1959, el 14 de Diciembre de ese año El Día (Tenerife, Islas Canarias) publicaba "Tercer acontecimiento de la temporada del Royal Victoria, que presenta Mañana lloraré, el más fuerte y conmovedor filme realizado por Hollywood en los últimos tiempos"; Antena 3 la programó el 26 de Agosto de 1992; y Televisón Española a comienzos de 1994 en un Ciclo dedicado a Susan Hayward, a quien dobló la actriz María Romero. Mañana lloraré, que habré visto con unos nueve años, cambió mi vida, llamó poderosamente mi atención hacia la complejidad de la existencia y de las relaciones humanas y de amor de pareja, y convirtió a Susan Hayward, para siempre, en mi actriz preferida. De las películas que he mencionado en mi monólogo De cómo las películas norteamericanas... (El desnudamiento) ésta es la más trascendente: hay que verla, y, por supuesto, de ser posible mejor en versión original. Si alguien no la encuentra y vive en Madrid escribir a elamorenelcine@yahoo.es

 


DE CÓMO LAS PELÍCULAS NORTEAMERICANAS...(1)

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

 

Si les voy a decir, pues les digo. Les digo cómo las películas norteamericanas me destrozaron la vida.

¿Recuerdan La colina del adiós?(2)

Recuerdan aquella película de los años cincuenta también llamada Angustia de un querer. Aquella película, titulada originalmente, nada más y nada menos que Love Is a Many Splendor Thing.

Recuerdan que en aquella película en cinemascope y technicolor, después de que el corresponsal de guerra ha muerto en la contienda, ella, al recibir la noticia, sube por la colina, hasta la cima donde siempre se encontraban, y cree verlo venir, transparente él, verlo venir hacia sus manos.

¿Recuerdan Mañana lloraré?(3)

¿Recuerdan cómo en Mañana lloraré los dos exalcohólicos se enamoran, y a ella, que ha sido una cantante famosa, no le importa el defecto físico, la cojera visible en él cuando camina?

¿Recuerdan Tú y yo?(4)

¿Recuerdan cómo en Tú y yo, en ésa Algo para recordar, él la reencuentra a ella inválida, porque un tiempo atrás, cuando habían acordado reunirse en el Empire State, ella, en su apresuramiento por hallarlo, fue atropellada? ¿Y recuerdan que a él no lo frena la invalidez de ella, y la ama tanto o más que antes, y se queda a su lado?

¿Recuerdan Fiesta?(5)

¿Recuerdan cómo en Fiesta, en aquella película también titulada Y ahora brilla el sol, después de huir uno del otro, ellos se citan para proseguir un mismo camino, y a ella ya ni siquiera la detiene que él, por las heridas de la guerra, esté sexualmente impotente?

Pero no vayamos tan lejos en el tiempo.

¿Recuerdan, hace no tantos años, cómo en Corazón de cristal (6) él, gravemente enfermo y sin defensas ante el medio ambiente, rompe las paredes de su cámara de aislamiento inmunológico, y elige la muerte probable para tener la dicha de tocarla a ella?

¿Recuerdan?

Las películas norteamericanas me convencieron de que el verdadero amor puede con todo.

Y me destrozaron la vida, porque parece no ser cierto.

Ese amor parece no existir más que en la pantalla.

Y yo no me resigno a que no exista, no acepto que no exista, no cedo, no dejo de buscarlo, y ven, ven, estoy muy solo(a).

Y hablo. Y hablo. Y hablo.

 

(1) Monólogo teatral dramático de Francisco Garzón Céspedes también titulado El desnudamiento. En el libro Una historia improbable y otros textos, Editorial Ciudad Gótica, Argentina, 2006. Entre otras presencias sobre los escenarios con este texto: Las del propio autor por el mundo, como una suerte de conversación escénica, y la del español Javier Ortiz, a fines de los noventa, dirigido por el autor, en la Sala II del hoy Teatro Fernán Gómez / Centro de Arte de Madrid.

(2) La colina del adiós (Love Is a Many Splendored Thing, EE.UU., 20th Century Fox, 1955, 102 minutos, color). Director: Henry King. Guionista: John Patrick, guión basado en la novela de Han Suyin. Protagonistas: Jennifer Jones, Willian Holden. Película ganadora de 3 Oscar con la que desde hace mucho, en tanto de lo esencial, estoy en desacuerdo, pero que sigo volviendo a ver. Recuerdo que la vi por primera vez a fines de los cincuenta en el Cine Avellaneda, en Camagüey, grande y de tablas, y que la reponían con frecuencia y yo regresaba. Y como en cuanto a muchas otras de los cincuenta, la emoción de reencontrarla en Madrid en DVD...

(3) Mañana lloraré (I’ll Cry Tomorrow, EE.UU., Metro Goldwyn Mayer, 1955, 117 minutos, B/N). Director: Daniel Mann. Guión: Helen Deutsch, Jay Richard Kennedy, basado en el libro de Lilian Roth, Gerold Frank, Mike Connolly. Protagonista: Susan Hayward. Destacan además: Jo Van Fleet, Richard Conte, Eddie Albert, Don Taylor, Ray Danton.

(4) Tú y yo (An Affair to Remember, EE.UU., 20th Century Fox, 1957, 115 minutos, color). Director: Leo McCarey, que realizó este remake de su Tú y yo, 1939, entonces con Irenne Dunne, Charles Boyer. Guión: Delmer Daves, Leo McCarey. Protagonistas: Deborah Kerr, Cary Grant. Destacan además: Cathleen Nesbitt (excelente, puede vérsela además, por ejemplo, en Mesas separadas, de nuevo junto a Deborah Kerr, y antes en Creemos en el amor / Tres monedas en la fuente, 1954), Richard Denning. Nominaciones, Oscar, 4. Otra película a la que, sin dejar de enjuiciar buena parte de sus valores, sigo volviendo a ver. En España puede conseguirse en DVD.

(5) Fiesta (The Sun Also Rises, EE.UU., 20th Century Fox, 1957, 130 minutos, color). Director: Henry King. Guión: Peter Viertel, basado en la novela de Ernest Hemingway. Protagonistas: Tyrone Power, Ava Gardner. Destacan además: Mel Ferrer, Errol Flynn, Eddie Albert, Gregory Ratoff, Juliette Gréco (la gran cantante, musa del existencialismo francés para siempre, no puede no escucharse). Rodada en París y en México (en sustitución de España). Debo haberla visto por primera vez a fines de los cincuenta en Camagüey. En España puede conseguirse en DVD.

(6) Corazón de cristal (España, 1986, 103 minutos, color). Director: Gil Bettman. Guión: Linda Shayne, basado en la historia de Alberto Vázquez Figueroa. Protagonistas: Lee Curreri, Tawny Kitaen. Película con una calidad a años luz por debajo de las anteriores. Si bien no es totalmente una película norteamericana sí que se inscribe en la clase de cine a la que aludo. La vi por primera vez en un cine en Monterrey, casi seguro en 1987, un mediodía de soledad y de calor extremo, y luego de hacer una larga cola (algo que suelo evitar); nunca la he reencontrado.

 


SER RESPONSABLE PROTEGE

Francisco Garzón Céspedes (Cuba/España)

  

Una tarde de soledad física en Madrid, hace unos tres años, pasando de un canal de televisión a otro en un descanso del trabajo, de pronto me hallé frente al expresivo rostro de una mujer, de un personaje –el de una geóloga soltera en torno a los treinta años de edad–, de una actriz, que me pareció fea, incluso de inicio poco atractiva, pero que me impresionó: Después sabría que se trataba de Toni Collette, actriz de culto.

Aquella tarde la película ya estaba muy avanzada y aún así me atrapó y la vi hasta su culminación. A pesar de no conocer toda la historia, el suceso trágico, la tristeza del final, la desolación del personaje principal me sobrecogieron.

Ser responsable protege. Un solo segundo de descuido puede ser el camino hacia la desolación. La desolación es un reclamo de la muerte. En el vacío infinito de la desolación no consigue latir la esperanza. Toda desolación es un aullido.

No sé cómo, y en una de estas cadenas que no son de ámbito nacional, transcurridos unos meses volví a ser espectador de una parte de la película. Busqué el título en una guía televisiva: Japanese Story(1), traducido como Una historia japonesa; también con menos acierto como Historia de Japón; y, deleznablemente, como Una historia infiel.

Al paso del tiempo compré la película para admirarla completa y cuando lo hice quedé por tercera vez sobrecogido por el final, y por todo el horror, el dolor, la culpa, la depresión de la mujer protagonista, y mucho por su amor. Porque en el caso de ella el amor se fue volviendo visible, tangible, cierto. Sentí entonces la necesidad de escribir de Japanese Story, film australiano del 2003, y de recomendarlo, pero el DVD con la película, en el afán de compartirla con otros muy cercanos, resultó extraviado.

El empeño de que yo volviera a tener un video de la película tuvo éxito. Tras una reciente ida al Rastro de Madrid, de tienda en tienda, la atesoré otra vez en un DVD nuevo. Sólo que ya desde antes, junto al deseo de escribir de Japanese Story estaban las muchas dudas acerca de cómo hacerlo, y es que lo último que deseo desde la experiencia alcanzada es exaltar la infidelidad. No se trata de convencionalismos. Se trata en mi caso de valores y de certezas. El amor no debiera inscribirse sino en lo más transparente, en lo más diáfano, en lo más limpio. E igual desde la experiencia, sé que siendo los humanos que somos y no los humanos ideales, y viviendo en el mundo en que vivimos, esto no siempre es posible, no siempre el amor puede surgir en circunstancias coherentes, consistentes, y sí es su aparición en muchas ocasiones producto o expresión de las alienaciones tan latentes en la sociedad.   

Estamos frente a una actriz que ya ha quedado inscripta en la historia de la cinematografía mundial (Toni Collette) y que entrega un muestrario único de sensibilidades, sentimientos, criterios y conflictos; frente a la actuación excelente de un joven actor japonés (Gotaro Tsunashima, sin excesiva suerte posterior) realizada en el contexto de otra cultura; y frente al admirable desempeño de una actriz japonesa (Yumiko Tanaka, de la que en Occidente es imposible hallar datos) capaz de brillar en escenas claves con la protagonista. Hechizantes los tres desde gradaciones. Y estamos frente a una película multipremiada: 23 premios en certámenes nacionales e internacionales.

Reparar en el guión de Alison Tilson que por una parte se ocupa a fondo, desde lo humano individual, del encuentro de dos culturas, de dos clases sociales y de dos vidas distintas y en distintos grados de desarrollo y necesidades, y por otra de lo impredecible de la naturaleza humana y de las relaciones amorosas; en la dirección de Sue Brooks (Australia, 1953) que huye de excesos melodramáticos para culminar asumiendo como género la tragedia y que cuida al máximo cada detalle dimensionando sus significaciones; y en la música de Elizabeth Drake que logra comulguen con armonía elementos de Oriente y de Occidente integrándolos e integrándose a la totalidad.

Es difícil escribir sobre Japanese Story sin revelar demasiado de la película, señalar pues por último que es un film en el que el lenguaje de la mirada, el más poderoso del ser humano, tiene una poderosísima presencia, a veces en sí, a veces a la par del lenguaje del rostro. Ese momento en que ella sentada en la plata descubre las perfecciones del cuerpo de él recién salido del mar. Ese momento en que ella le mira en la cama. Ese momento en que las dos mujeres, la geóloga australiana y la esposa japonesa se detienen con intensidad cada una en los ojos de la otra. E incluso ese momento en que con la geóloga de espaldas, uno ve desde lo captado por la cámara lo que la protagonista ve: el avión que en la pista se marcha, el adiós.

No obstante no habrá auténtico adiós para las tres vidas que centran el argumento de Japanese Story, existencias destrozadas por un segundo enmarcado en un descuido.

 

(1) Una historia japonesa (Japanese Story, Australia, 2003, 110 minutos, color) Directora: Sue Brooks. Guión: Alison Tilson. Protagonista: Toni Collette. Coprotagonista: Gotaro Tsunashima. Destaca: Yumiko Tanaka. Película ganadora de ocho de las diez candidaturas a los Premios del Australian Film Institute; en total 23 premios nacionales e internacionales. En España puede conseguirse en DVD.

 




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